A 31 años de la inundación de Pergamino, una herida abierta y una obra que sigue esperando

El recuerdo del 7 de abril de 1995 vuelve a poner en foco la deuda histórica en materia hídrica. La presa reguladora, anunciada y postergada durante años, sigue siendo clave para evitar una nueva tragedia.

La inundación de 1995 marcó un antes y un después en la historia de Pergamino. Las intensas lluvias desbordaron los cursos de agua y anegaron muchos barrios de la ciudad, dejando a cientos de familias afectadas, importantes pérdidas materiales y una huella imborrable en la memoria colectiva por la muerte del Bombero Fernando Esquivel y los vecinos Faustina Masciotta de Ponterino, Matías Rodríguez, Oscar Scollo y Claudio Herro, este último perdiendo la vida en el intento de salvar a otras personas. Aquel episodio expuso con crudeza las limitaciones de la infraestructura hídrica y la necesidad urgente de planificar obras de fondo para mitigar futuros desastres.

En ese contexto, durante años se sucedieron estudios, diagnósticos y promesas, hasta que en 2019 se anunció la construcción de una presa reguladora como solución estructural para controlar los excedentes hídricos. La obra fue presentada como un paso clave para evitar nuevas inundaciones, generando expectativas tanto en la dirigencia política como en la comunidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, el proyecto no logró avanzar más allá de las etapas preliminares.

Desde entonces, la presa reguladora quedó atrapada entre cambios de gestión, dificultades de financiamiento y falta de definiciones concretas. A pesar de haber sido incluida en distintos presupuestos y de mantenerse en el discurso oficial, nunca se materializó en el territorio. La ausencia de avances tangibles fue alimentando la falta de confianza de los vecinos, que siguen viendo cómo una solución largamente anunciada continúa postergada.

En la actualidad, el proyecto vuelve a aparecer en el presupuesto provincial 2026, reavivando el debate sobre su viabilidad ya que la provincia presenta serios problemas económicos. Incluso, el intendente planteó la posibilidad de encarar una obra de menor escala en caso de que la presa no se concrete. A más de tres décadas de la inundación de 1995, Pergamino sigue esperando una respuesta definitiva que transforme las promesas en obras y brinde una solución real a un problema histórico.

 

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