Rutas 8 y 188: Entre el abandono estatal y una concesión que nunca llega
Mientras el Gobierno Nacional pregona el avance en las concesiones viales, la realidad en los alrededores de Pergamino es de total incertidumbre. A pesar de las promesas de eficiencia, las rutas 8 y 188 —arterias vitales para la región— siguen fuera de cualquier agenda inmediata, dejando a los usuarios en una situación de vulnerabilidad extrema.
La gestión de Javier Milei ha sido clara en su política de «obra pública cero», pero la alternativa de gestión privada para nuestra zona parece estar estancada. Según Gabriela Taruselli, concejal de Juntos por el Cambio-Hechos y referente en el reclamo por las obras pendientes en Acevedo, el proceso es alarmantemente lento: «Recién se concretó el tramo Oriental, pero de los 7.400 km restantes, nuestra zona sigue relegada frente a rutas como la 5 o el corredor Luján-San Luis».
El trasfondo del olvido sería la falta de rentabilidad inmediata para las empresas, quienes deberían realizar inversiones millonarias el primer año sin un retorno rápido. Esto condena a las rutas 8 y 188 a un año más de desidia: sin fecha de licitación ni apertura de sobres. Mientras tanto, el mantenimiento brilla por su ausencia y es el municipio quien debe hacerse cargo del corte de pasto para evitar tragedias. Es inaceptable que el impuesto a los combustibles siga aumentando y que esos fondos no vuelvan en seguridad vial para quienes transitamos estas rutas diariamente.










