Berni: “Si comprendía la criminalidad del hecho, es imputable independientemente de la edad”

Sergio Berni no es un recién llegado a la gestión de la seguridad, y sus últimas declaraciones lo dejan claro: su experiencia territorial y operativa pesa más que las conveniencias partidarias. “La iniciativa de bajar la ley de imputabilidad es música para mis oídos”, disparó el senador de Unión por la Patria, marcando una disonancia estratégica que sacudió los cimientos de La Cámpora y del oficialismo bonaerense. Mientras algunos buscaban en él una figura de equilibrio para conducir el bloque, Berni prefirió hacer valer su capital político y su visión técnica, incomodando a quienes esperaban un alineamiento silencioso.

El rompecabezas de la conducción: Experiencia vs. Renovación

La salida de Gabriel Katopodis hacia el Ministerio de Infraestructura dejó un vacío de poder en el Senado provincial que nadie logra llenar. En este tablero de ajedrez, las «tribus» oficialistas mueven sus piezas con cautela:

  • El ala kicillofista-larroquista: Impulsa a Ayelén Durán (Movimiento Derecho al Futuro), apostando por la lealtad política en Bahía Blanca.

  • La Cámpora: Sostiene a Emmanuel González Santalla como su cuadro con mayor volumen, mientras el nombre de Fernanda Raverta pierde tracción tras los reveses electorales.

  • El factor Berni: Su currículum es indiscutible; fue Secretario de Seguridad de la Nación bajo Cristina Kirchner y Ministro de Seguridad bonaerense con Axel Kicillof. Sin embargo, su perfil de «outsider» doctrinario y su cercanía conceptual con sectores de orden han hecho que los sectores más ortodoxos duden de su rol como articulador.

“Sergio tiene estatura para conducir una gobernación, pero su perfil es demasiado autónomo para la disciplina que exige un bloque”, señalan voces del peronismo bonaerense.

Más allá de la consigna política, la postura de Berni sobre la baja de imputabilidad se aleja del eslogan libertario para asentarse en una lógica pericial y pragmática, propia de quien conoce el sistema penal desde adentro.

1. El fin de la edad arbitraria

Berni no se queda en la discusión de si el límite debe ser 13 o 14 años. Su propuesta es disruptiva: la imputabilidad debe determinarse por la comprensión del acto, no por el almanaque.

  • La Pericia como Eje: Propone que cada caso sea sometido a un examen psiquiátrico que determine si el menor comprendía la criminalidad de sus actos.

  • Realismo Crudo: Sostiene que si un niño de 10 u 11 años comprende el daño causado, el Estado debe intervenir. «Para algunos, los homicidios cometidos por menores son pocos porque nunca les tocó a ellos», sentenció, arremetiendo contra lo que define como la «hipocresía» de ciertos sectores progresistas.

2. Doctrina y Reinserción

Para el exministro, su postura no es una traición al peronismo, sino una defensa del mismo. Utiliza una metáfora orgánica para explicar la intervención estatal:

  • El Estado como tutor: “Es como ponerle un tutor a un árbol cuando empieza a crecer para que no se tuerza”.

  • Inversión vs. Marketing: Con la autoridad que le da haber gestionado la fuerza de seguridad más grande del país, Berni advierte que sin infraestructura real en los institutos de menores, cualquier ley es «marketing político» del Gobierno Nacional.


Un escenario abierto

Mientras el oficialismo debate entre nombres como el de Marcelo Feliú —visto como un «tiempista» legislativo de bajo perfil— o figuras con mayor peso territorial, Sergio Berni se consolida como una figura que, aunque difícil de encasillar en la dinámica parlamentaria, sigue marcando la agenda de seguridad con una voz que pocos en su espacio pueden igualar en términos de trayectoria y conocimiento de campo.

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