Estados Unidos le aplicó a Argentina el arancel más bajo

La Argentina quedó dentro del grupo de países alcanzados por el arancel mínimo del 10% que Estados Unidos aplicará bajo la Sección 301 de su Ley de Comercio, en el marco de una investigación sobre importaciones vinculadas al trabajo forzoso. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó que la medida involucra a 60 economías y que las alícuotas serán del 10% o del 12,5%, según los compromisos y normas adoptadas por cada socio comercial.

Por qué Argentina quedó con una tarifa menor

La decisión de Washington ubicó a la Argentina en el grupo de países con arancel del 10%, junto con naciones como Canadá, México, Reino Unido, India, Indonesia, Guatemala y Ecuador, entre otras. Según la USTR, esa tasa corresponde a economías que cuentan con una prohibición total o parcial sobre bienes producidos con trabajo forzoso, o que asumieron compromisos en acuerdos comerciales recíprocos.

En términos prácticos, el tratamiento representa una diferencia frente a otros socios que enfrentarán una carga del 12,5%, salvo excepciones específicas. Para los exportadores argentinos, el dato central es que el país quedó en el nivel más bajo de la nueva estructura arancelaria, aunque no todos los productos tendrán el mismo tratamiento.

La nueva estrategia comercial de Estados Unidos

La administración estadounidense justificó la medida como parte de una política para endurecer los controles sobre las cadenas globales de suministro y desalentar el comercio de bienes fabricados mediante explotación laboral. La USTR sostuvo que la acción se adoptó bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que permite responder a prácticas consideradas injustas, discriminatorias o restrictivas para el comercio estadounidense.

El organismo detalló que el proceso incluyó investigaciones sobre 60 economías, audiencias públicas, más de 2.100 comentarios recibidos y consultas con decenas de gobiernos. La resolución final se conoció el 23 de julio de 2026, luego de una etapa de revisión y recepción de opiniones del sector privado y de actores institucionales.

Qué productos quedan fuera y qué sectores siguen bajo presión

Aunque la Argentina accede al arancel general más bajo dentro del nuevo esquema, la medida contempla exenciones por producto y mantiene otros regímenes separados. La USTR señaló que no quedan cubiertos por esta acción ciertos materiales informativos, donaciones, equipaje acompañado y artículos alcanzados por tarifas de la Sección 232, entre otras categorías exceptuadas.

Esto es clave para sectores sensibles como acero y aluminio, que se rigen por reglas específicas de seguridad económica e industrial en Estados Unidos. La nota original de Infobae informó que esos productos continuarían con un tratamiento diferenciado, con aranceles más elevados respecto del esquema general aplicado a la mayoría de las exportaciones argentinas.

El acuerdo comercial bilateral también pesa en la relación

La decisión llega meses después de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre Estados Unidos y la Argentina, rubricado el 5 de febrero de 2026 por el representante comercial Jamieson Greer y el canciller argentino Pablo Quirno. La USTR presentó ese entendimiento como un paso para reducir barreras comerciales y ampliar el acceso de mercado entre ambos países.

Ese marco bilateral aparece ahora como un antecedente importante para entender por qué la Argentina fue incluida entre las economías con tratamiento arancelario más favorable dentro de la nueva ofensiva comercial estadounidense. La USTR mencionó expresamente que los compromisos asumidos a través de acuerdos de comercio recíproco son uno de los criterios para aplicar la tasa del 10%.

Qué impacto puede tener para las exportaciones argentinas

Para la Argentina, el punto más relevante es que sus exportaciones ingresarán, en la mayoría de los casos alcanzados por la norma, con una carga menor que la de países ubicados en la escala del 12,5%. Esa diferencia puede mejorar la competitividad relativa de ciertos productos argentinos frente a proveedores de otros mercados, especialmente en segmentos donde el margen arancelario influye en la decisión de compra.

Sin embargo, el beneficio no equivale a una eliminación total de barreras. Las empresas deberán revisar producto por producto, verificar si existen exenciones, confirmar si la mercadería está alcanzada por otros regímenes y analizar el impacto final sobre costos, logística y precios de exportación.

Una señal política y económica en medio de la disputa global

La medida también se lee en clave geopolítica. Estados Unidos busca reforzar su control sobre cadenas de suministro y marcar diferencias frente a economías señaladas por prácticas laborales cuestionadas. En ese contexto, la Argentina quedó posicionada en el grupo de socios con menor penalidad dentro de la nueva política arancelaria.

El resultado combina tres factores: la agenda comercial de Washington, los compromisos bilaterales firmados con Buenos Aires y la disputa global por estándares laborales en el comercio internacional. Para los exportadores argentinos, la noticia abre una ventana de oportunidad, pero también obliga a seguir de cerca la letra chica de las excepciones, los sectores excluidos y la evolución de futuras medidas comerciales.

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