Cooperativismo: Entrevista a Eduardo Triberti
Durante la última reunión de la cooperativa La Regional, conversamos con otro de los principales funcionarios, que desde hace años participa en este mundo cooperativo. Aquí su palabra.
Entrevistador: Nombre y función.
Eduardo Triberti: Bueno, mi nombre es Eduardo Triberti, yo soy gerente acá de Cooperativa de Cooperativas La Regional.
Entrevistador: ¿Por qué están en Chacabuco, la regional, por casualidad o hay alguna particularidad especial?
Eduardo Triberti: No, es parte de la historia de la regional. La idea surge principalmente de dos cooperativas que son la cooperativa Chacabuco y la de Salto. Allá por el año 83, había un grave problema con los cilindros de 45 kilos de gas. Había mucho abuso por parte de los privados, entonces estas dos cooperativas toman la posta de un proyecto en el cual, recordando o parafraseando a uno de los fundadores que es Juan Carlos López de la cooperativa de Salto, él tenía su intención de compartir este proyecto con las cooperativas del barrio. Entonces así es como surge la regional por el aporte de ocho cooperativas de la zona de Chacabuco, incluyendo a la cooperativa de Chacabuco. Ese fue el origen y la razón de que también estuviera en Chacabuco es que es una zona estratégica en cuanto a lo logístico.
Entrevistador: ¿Cuál es la diferencia si vamos 20 años atrás? ¿Cuáles son los problemas de ahora que antes no existían?
Eduardo Triberti: Bueno, la evolución de la tecnología y de las necesidades que ha tenido cada uno de los usuarios a lo largo del tiempo ha hecho que la cooperativa haya ido evolucionando. Lo que primero era un cilindro que se utilizaba en todo el ejido urbano de la ciudad, luego fue desplazado por el gas natural. Pero eso después se convirtió también en la necesidad de las zonas rurales y de la industria que no se encuentra dentro de los planes del gas natural, del gas a granel. Las cooperativas que también en un principio acompañaban la venta de cilindros y que a medida que en cada localidad avanzaba el gas natural también fueron dejando este servicio, bueno, después encontraron también en la regional un lugar donde agruparse para hacer compras. Nuestro famoso sistema de compras Farcam, en el cual pueden acceder mediante un costo bastante razonable a vehículos nuevos, incluso a la compra de materiales para realizar obras en cada una de las cooperativas. Y bueno, y con el correr también de los tiempos, como parte de la función social que cumplen todas las cooperativas, también tenemos el servicio de transporte, que fue el último en integrarse, en el cual nosotros le hacemos el transporte a una empresa de la provincia, Buenos Aires Gas, en las localidades donde no hay gasoducto pero sí se tiene gas por red a través de un sistema de tanques. Nosotros atendemos 14 plantas del noroeste de la provincia de Buenos Aires. Y saliendo del rubro GLP y de compras agrupadas, ya por el año 97 ya muchas cooperativas tenían el servicio solidario de sepelio. Entonces, como una forma también de acompañar ese servicio, se fundó también acá en la ciudad de Chacabuco, Paccop, que es nuestra fábrica de ataúdes cooperativos.
Entrevistador: Una cooperativa para que funcione es mucha gente diferente que se une con un fin en común. ¿Es más difícil hoy poder unir a esa gente sin darles que tengan algo a cambio? Me refiero, ¿me explico? O sea, ¿la gente sigue viniendo a las cooperativas a trabajar, a formar parte, sin la necesidad de por ahí de tener un rédito? ¿Sigue estando vivo el espíritu cooperativista?
Eduardo Triberti: Sí, sí, sí. El espíritu cooperativo, al menos en lo que nos pasa a nosotros, sigue estando vivo. La gente que participa de la cooperativa es por ahí un loco bastante especial. O sea, es la persona que siente el ayudar a la comunidad, que siente dedicar su tiempo para el beneficio de todos. Es algo bastante particular, parece raro que en estos tiempos siga siendo así. Hoy los valores de la sociedad han cambiado, son un poco más materialistas o por ahí estamos en épocas que nos consideramos más individualistas, pero el cooperativismo sigue manteniendo esa fuerza de sus inicios. La verdad que gracias a Dios y es algo que creo que debería ser compartido con otras actividades. Como también pasa en cada una de las ciudades con las instituciones vivas de la ciudad. O sea, mucha gente que trabaja por el bien de la comunidad con el único interés de colaborar.
Entrevistador: Y acá en la regional propiamente dicha, me imagino que hay cooperativas de distintos tamaños y rubros. ¿Cuáles son las más grandes y cuáles son las más chicas?
Eduardo Triberti: Bueno, la regional tiene una particularidad que es una cooperativa cuyos socios son otras cooperativas, no son socios personas físicas. Y otra particularidad es que solamente pueden ser socias las cooperativas de servicios públicos. En nuestro caso la mayoría son cooperativas eléctricas que también tienen el resto de los servicios, pero también tenemos casos de cooperativas que son solamente de telefonía o de aguas, o sea, pero siempre está enfocada en el servicio público.
Entrevistador: Bien. ¿Y Chacabuco cómo está por ejemplo? ¿Cómo está la ciudad?
Eduardo Triberti: La ciudad de Chacabuco, nosotros somos a veces como una cuestión especial en la zona, es una ciudad netamente agropecuaria y que tiene un perfil agroindustrial. Tiene una industria muy pujante, tenemos a lo mejor industrias muy grandes que generan muy buena mano de obra, que generan muy buen ingreso para la ciudad, y la ciudad crece de la mano de principalmente esas dos actividades: la agroindustria y las actividades primarias que tienen que ver con todo lo que es el campo.
Entrevistador: Bien. ¿Cómo ve el futuro de las cooperativas?
Eduardo Triberti: Yo creo que en términos institucionales las cooperativas pueden dar una respuesta muy sólida a los grandes problemas que hoy tenemos como sociedad. Esto de la falta de sentido común, a veces de solamente comportarnos como si fuéramos nosotros nada más. Y creo que las cooperativas rompen con ese modelo por esto mismo que hablábamos hoy, de tener valores simplemente por ayudar a los demás o de esta cuestión de sumar. De que no siempre las cosas son juegos de suma cero, sino que además lo que nosotros podemos lograr juntos es mucho más de lo que logramos individualmente. Prueba de eso es, por ejemplo, nuestro sistema de compras agrupadas que en más de 20 años entregó más de 2000 vehículos, se hace una compra entre muchas cooperativas, te iguala. Una cooperativa chiquita puede acceder a la misma camioneta o al mismo equipamiento que una cooperativa grande. Y la cooperativa grande se sigue anotando, aunque tenga los recursos para comprarlo por su cuenta porque lo usa como una forma de ahorro y sabe que a la vez está colaborando con su cooperativa vecina. Caso de ustedes Pergamino es una cooperativa muy grande, pero también colabora con la cooperativa de Urquiza, del Socorro, coopera con el resto por el bien de la comunidad en conjunto».










