Paradoja: la Generación Z usa cada vez más la IA, pero confía menos en ella

Aunque el uso de inteligencia artificial generativa entre los jóvenes estadounidenses se mantiene estable —con un 51% de la Generación Z afirmando que la emplea al menos una vez por semana—, la percepción emocional hacia esta tecnología ha dado un giro notablemente negativo en el último año. Así lo revela una encuesta nacional realizada entre febrero y marzo de 2026 por la Fundación Walton Family, GSV Ventures y Gallup, que muestra un crecimiento sostenido del escepticismo incluso entre los usuarios más frecuentes.

El estudio, que relevó a 1.572 jóvenes de entre 14 y 29 años, evidencia que la esperanza y el entusiasmo por la IA han caído 9 y 14 puntos porcentuales respectivamente en comparación con 2025, mientras que la ira aumentó en la misma magnitud. La ansiedad, en tanto, se mantiene en el 42%, y la curiosidad —un nuevo indicador incorporado este año— encabeza la lista de sentimientos, con un 49% de adhesión.

Sin embargo, el dato más revelador es que los propios usuarios diarios, que suelen mostrar una visión más favorable, también han perdido optimismo: su nivel de entusiasmo descendió 18 puntos y su esperanza 11, en relación al año anterior.

Lejos de percibir la IA como una aliada para el desarrollo personal, los jóvenes dudan de su impacto en habilidades fundamentales. Solo el 37% cree que les ayudará a buscar información precisa, mientras que el 39% anticipa que será perjudicial. En cuanto a la creatividad y el pensamiento crítico, las cifras son aún más negativas: el 38% considera que la IA afectará su capacidad de generar ideas propias, y el 42% cree que obstaculizará su reflexión profunda. Además, ocho de cada diez encuestados admiten que es probable que el uso de estas herramientas dificulte su aprendizaje a largo plazo.

En el ámbito laboral, el desencanto es igualmente pronunciado. Casi la mitad de los jóvenes que trabajan (48%) consideran que los riesgos de la IA superan sus beneficios, más del triple que aquellos que creen lo contrario. La confianza en el trabajo asistido por IA es baja (28%), y prácticamente nula cuando se trata de tareas realizadas exclusivamente por máquinas.

Pese a este clima de desconfianza, los estudiantes muestran una creciente conciencia sobre la necesidad de alfabetizarse en IA: el 52% cree que requerirá estas habilidades para acceder a la educación superior, y el 56% confía en estar preparado para usarla en su vida cotidiana después de la secundaria, un incremento de 12 puntos respecto al año pasado.

Avance en las políticas escolares

Este optimismo formativo coincide con un avance en las políticas escolares: el 74% de los colegios ya cuenta con normativas sobre inteligencia artificial, frente al 51% de 2025, y el acceso a herramientas desde computadoras institucionales pasó del 36% al 49%.

Paradoja central

Sin embargo, la investigación subraya una paradoja central: aunque los jóvenes de la Generación Z son los primeros nativos digitales en convivir masivamente con la IA generativa, su vínculo con ella se vuelve más crítico a medida que la experiencia se consolida. El desafío, sugieren los autores del informe, no es fomentar un uso acrítico, sino demostrar que la inteligencia artificial puede potenciar el talento humano sin reemplazarlo. En esa ecuación, la confianza sigue siendo la variable más frágil.

Fuente: (InfoGEI)

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