La presa de Pergamino: una obra anunciada durante décadas, millones comprometidos y un proyecto que aún no comienza

La construcción de la presa del arroyo Pergamino es, desde hace décadas, una de las obras más esperadas por la comunidad local. Sin embargo, a pesar de múltiples anuncios, financiamiento internacional aprobado, procesos licitatorios avanzados e incluso pagos realizados, el proyecto continúa sin ejecución acumulando demoras, controversias políticas y cambios de financiamiento.

El origen de la iniciativa se remonta a mediados de los años noventa, tras la histórica inundación de 1995 que marcó un punto de inflexión en la planificación hidráulica de la ciudad. A partir de entonces, comenzaron estudios técnicos que derivaron en la identificación de una presa reguladora como solución estructural.

El tema volvió a cobrar fuerza tras nuevas inundaciones, especialmente la de 2016, que impulsó la organización vecinal y reactivó las gestiones ante el gobierno provincial. En 2017 se produjo un punto clave: la Provincia de Buenos Aires obtuvo financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dentro de un programa de control de inundaciones, que incluía específicamente la obra en Pergamino.

En 2018, el proyecto fue oficialmente presentado a la comunidad como una de las obras hidráulicas más importantes para la ciudad, con un impacto directo sobre más de 90 mil habitantes y un plazo de ejecución estimado de más de tres años. Ese mismo año se avanzó con la licitación, financiada con aproximadamente 28,5 millones de dólares del BID.

El proceso continuó en 2019 con la adjudicación de la obra a la empresa Decavial S.A., la firma del contrato y el pago de un anticipo financiero. Sin embargo, a pesar de estos avances formales, la obra nunca comenzó. Entre los principales obstáculos se identificó la falta de expropiación de los terrenos donde debía emplazarse la presa y la ausencia de permisos para iniciar los trabajos, lo que dejó al proyecto paralizado desde su origen.

Con el cambio de gestión provincial en 2020, la nueva administración recibió una obra adjudicada pero sin condiciones administrativas para su ejecución. Recién en ese período se iniciaron los trámites de expropiación necesarios, mientras el proyecto continuaba sin avances concretos en el terreno.

El punto de quiebre llegó cuando se confirmó que el financiamiento del BID se perdió por falta de ejecución, lo que obligó a reformular completamente el esquema del proyecto. Pese a que se había pagado un anticipo a la empresa adjudicataria, la obra fue finalmente cancelada en ese formato original.

A partir de 2024 y 2025, la Provincia volvió a anunciar la reactivación de la presa, esta vez con financiamiento propio. El proyecto fue incluido en el presupuesto bonaerense y se estimó una inversión significativamente mayor, actualizada por inflación, con la promesa de iniciar finalmente los trabajos.

En 2026, nuevos anuncios oficiales reiteraron la intención de avanzar con la obra, aunque hasta el momento no se registran avances visibles ni un inicio formal en el territorio. De este modo, la presa de Pergamino se mantiene como una deuda histórica: un proyecto que atravesó décadas de estudios, múltiples gestiones, financiamiento internacional, licitaciones, adjudicaciones y anuncios reiterados, pero que aún no logró materializarse.

Por María Luz Márquez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *